La mayoría de las escuelas consideran el acoso como un problema grave y toman medidas para combatirlo. Si hay estudiantes que te están acosando o intimidando, informa a tu escuela.
Las víctimas de cualquier forma de violencia, entre ellas la intimidación y el ciberacoso, tienen derecho a que se haga justicia y a que los culpables respondan por sus actos.
Las leyes contra el acoso, sobre todo el ciberacoso, son relativamente nuevas y todavía no existen en todas partes. Por este motivo, muchos países se basan en leyes relacionadas con el acoso, como las que se refieren al hostigamiento, para castigar a los culpables.
En los países que tienen leyes específicas sobre el ciberacoso, el comportamiento en línea que intencionalmente causa trastornos emocionales graves se considera una actividad delictiva. En algunos de esos países, las víctimas de ciberacoso pueden buscar protección, prohibir las comunicaciones de una persona en particular y restringir, temporal o permanentemente, el uso de los dispositivos electrónicos que esa persona utiliza para el ciberacoso.
Sin embargo, es importante recordar que el castigo no siempre es la manera más efectiva de cambiar el comportamiento de los hostigadores. Casi siempre es mejor centrarse en reparar el daño y arreglar la relación.
Natalia Crego y Gema Ruedas
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